"Te lo voy a explicar en corto, chaval. Sin irnos por las ramas. Esa maestra, profesora, docente o como quieras llamarla, es imbécil. Tonta
del culo, vaya. En el mejor de los casos «suponiendo que no prevarique a
sabiendas, prisionera del qué dirán», une a su ignorancia el triste
afán de lo políticamente correcto. La cuestión no es que te haya
reprendido en clase de Historia por utilizar la palabra moros al hablar
de la Reconquista, y exija que la sustituyas por andalusíes, magrebíes,
norteafricanos o musulmanes. Lo grave es que a una profesora así le
encomienden la educación histórica de chicos de ambos sexos de catorce o
quince años. Que la visión de España y lo español que muchachos de tu
generación tengan el resto de su vida dependa de cantamañanas como ésa.
Tienes dos opciones. La primera, que desaconsejo, es tu suicidio
escolar. Mañana, en clase, dile que no tiene ni puta idea de moros, ni
de Historia, ni de lengua española, ni de la madre que la parió. Te
quedarás a gusto, desde luego; y las churris te pondrán ojitos por chulo
y por malote. Pero en lo que se refiere a esa asignatura y al curso,
puedes ir dándote por jodido. Así que lo aconsejable es no complicarte
la vida. Ésa es la opción que recomiendo.
Tu maestra, por muy estúpida que sea, tiene la sartén por
el mango. Así que traga, colega, mientras no haya otro remedio; que ya
tendrás ocasión, en el futuro «todos pasan tarde o temprano por delante
de la escopeta» de ajustar cuentas, real o figuradamente. Así que agacha
las orejas y llama a los moros como a ella le salga del chichi.
Paciencia y barajar. Por lo demás, duerme tranquilo. Por muy maestra que
sea, eres tú quien tiene razón. No ella. En primer lugar, porque el
habla la determinan quienes la usan. Y no hay nadie en España, en
conversación normal, excepto que sea político o sea gilipollas «a menudo
se trata de un político que además es gilipollas», que no llame moros a
los moros. Ellos nos llaman a los cristianos arumes o rumís, y nada
malo hay en ello. Lo despectivo no está en las palabras, sino en la
intención con que éstas se utilizan. La buena o mala leche del usuario.
Lo que va, por ejemplo, de decir español a decir español de mierda. La
palabra moro, que tiene diversas acepciones en el diccionario de la Real
Academia, pero ninguna es peyorativa, se usa generalmente para nombrar
al individuo natural del norte de África que profesa la religión de
Mahoma; y es fundamental para identificar a los musulmanes que habitaron
en España desde el siglo VIII hasta el XV. Desterrarla de nuestra
lengua sería mutilar a ésta de una antiquísima tradición con múltiples
significados: desde las fiestas de moros y cristianos de Levante hasta
el apellido Matamoros, y mil ejemplos más. Así que ya lo sabes. Fuera de
clase, usa moro sin cortarte un pelo. Como español, estás en tu
derecho. Aparte del habla usual, te respaldan millones de presencias de
esa palabra en textos escritos.
Originalmente se refiere a los naturales de la antigua región norteafricana de Mauretania, que invadieron la península ibérica en
tiempos de los visigodos. Viene del latín maurus, nada menos, y se usa
con diversos sentidos. Caballo moro, por ejemplo, se aplica a uno de
pelaje negro. En la acepción no bautizado se extiende incluso a cosas
«vino moro» o personas de otros lugares «los moros de Filipinas». Hasta
Gonzalo de Berceo aplicaba la palabra a los romanos de la Antigüedad
para oponerlos a judíos y a cristianos. De manera que basta echar
cuentas: la primera aparición en un texto escrito data de hace
exactamente mil ochenta y dos años, y después se usa en abundancia.
«Castellos de fronteras de mauros», dice el testamento de Ramiro I, en
1061. Por no hablar de su continuo uso en el Poema de Mío Cid, escrito a
mediados del siglo XII: «Los moros yazen muertos, de bivos pocos veo;
los moros e las moras vender non los podremos». Y de ahí en adelante, ni
te cuento. «Las moras no se dejan ver de ningún moro ni turco»,
escribió Cervantes en el Quijote. La palabra moro está tan vinculada a
nuestra historia, nuestra sociedad, nuestra geografía, nuestra
literatura, que raro es el texto, relación, documento jurídico antiguo u
obra literaria clásica española donde no figura. También la usaron
Góngora, Quevedo, Calderón, Lope de Vega y Moratín, entre otros autores
innumerables. Y tan vinculada está a lo que fuimos y somos, y a lo que
seremos, que sin ella sería imposible explicar este lugar, antiquísima
plaza pública cruce de pueblos, naciones y lenguas, al que llamamos
España. Imagínate, en consecuencia, la imbécil osadía de tu profesora.
El atrevimiento inaudito de pretender cargarse de un plumazo, por el
artículo catorce y porque a ella le suena mal, toda esa compleja
tradición y toda esa memoria."
Perez Reverte - XL Semanal
jueves, 10 de mayo de 2012
Estos profesores están revolucionando la enseñanza
"Un día decidieron grabar sus clases en vídeo, colgarlas en la red
y, de pronto, se convirtieron en un fenómeno capaz de revolucionar la
enseñanza. el éxito de estos profesores, con sus clases gratuitas, de
calidad y `adictivas´, calienta el debate sobre cómo adaptar el sistema
educativo al mundo del siglo XXI.
«La escuela es aburrida». «El mundo entero se está transformando, pero el sistema educativo no ha cambiado desde el siglo XIX». «El modelo del profesor que suelta la lección a sus alumnos y luego los examina bajo un patrón estándar ha caducado». Bajo estas premisas, expertos de medio mundo llevan años pensando en cómo adaptar las aulas al siglo XXI.
Un debate que, hasta hoy, no parecía estar aportando grandes cambios al modo en que aprenden nuestros hijos. El éxito de la Academia Khan –un proyecto que ofrece clases gratis en Internet, que acumula casi 140 millones de visitas y cuyos vídeos ya se utilizan en el programa escolar en varias escuelas de California–, sin embargo, parece haber agitado la discusión en el seno de la comunidad educativa.
El gran eje del debate es cómo hacer atractivos el aprendizaje y la enseñanza. Una misión en la cual las nuevas tecnologías están llamadas a jugar un papel decisivo. Proyectos como la Academia Khan o el del valenciano Juan Medina, cuyos vídeos(www.lasmatematicas.es) cuentan ya con más de 20 millones de visitas, así parecen demostrarlo.
Ni Khan ni Medina, en todo caso, cuyas iniciativas arrancaron en 2006, son pioneros en este campo. Tres años antes, el astrofísico Walter Lewin convulsionó la enseñanza de la física con demostraciones prácticas que colgaba en la web. En sus clases, Lewin dejaba que una bola de acero colgada de un péndulo se acercara a su mentón o que la corriente eléctrica fluyera por su cuerpo. Hoy, sus más de cien vídeos acumulan dos millones de descargas cada año.
La idea detrás de esta enseñanza abierta y compartida es sencilla: se graban las lecciones y se cuelgan al alcance de cualquiera en cualquier momento y en cualquier lugar. Las de Khan, por ejemplo, comenzaron a ser utilizadas en 15 escuelas de California al inicio del presente curso escolar. «Los alumnos –explica Khan–ven los vídeos en sus casas, pueden rebobinar, detenerse, ir hacia adelante, verlo las veces que deseen; la lección está así siempre a su disposición». Al día siguiente, en clase, comparten lo aprendido, resuelven dudas y se desarrolla la interacción entre el profesor y sus alumnos. «Todos aprovechan mejor el tiempo que pasan juntos –añade Khan– con ejercicios prácticos y actividades en grupo».
Este nuevo concepto se ha dado en llamar flip teaching (`darle la vuelta a la enseñanza´) y lo que propone en última instancia es invertir el método donde el profesor habla y los alumnos escuchan. Los mayores críticos del flip teaching, curiosamente, acusan a gente como Khan o Medina de ser demasiado tradicionales en su forma de enseñar. Los constructivistas, defensores del aprendizaje por descubrimiento, donde el alumno aprende las cosas por sí mismo para que así desarrolle su destreza para resolver problemas, no ven nada significativo en esta tendencia. Para este grupo, que promueve una revolución para que en las aulas domine la experimentación, lo que hacen Khan o Medina sigue siendo transmisión de conocimiento, no construcción del mismo.
Discrepancias aparte, la idea de que el modelo tradicional ha perdido validez despierta amplio consenso. Así lo cree Juan Freire, experto en cultura digital y ponente en el próximo Congreso Ciudadanía Digital, que acogerá San Sebastián los días 8 y 9 de mayo: «La educación se ha basado siempre en la transferencia de conocimientos del profesor al alumno –subraya–. Ahora, esta transferencia puede producirse de otras maneras».
Richard Baraniuk, fundador de Connexions, una pionera web de código abierto donde compartir, reutilizar, recombinar, interconectar y enriquecer libros de texto, conmocida ya como el `Napster de la educación´ asegura que, de hecho, en un aúla, a partir de la tercera fila el grado de atención decrece exponencialmente. «Si lo que quieres es contarle algo a alguien –argumenta Baraniuk– una clase-conferencia puede ser útil, pero si quieres que aprenda de verdad, su eficacia es relativa».
«Los niños de hoy –abunda el británico Ken Robinson, autor del Informe Robinson, texto clave sobre los retos de la educación en el siglo XXI– se están criando en el periodo de estímulos más intenso de la historia: Internet, móviles, publicidad, televisión… y son penalizados en la escuela cuando se distraen. Pero ¿de qué se distraen? Pues de cosas aburridas, casi todo lo que se les enseña en el colegio». Por eso, para Robinson, una de las premisas básicas que debe plantearse cualquier reforma educativa es no aburrir.
Khan es de los que han tomado nota de este principio. Así lo entienden, al menos, los millones de personas que han dejado sus comentarios de agradecimiento en su web. «Recuerdo –cuenta Khan– uno de los primeros que recibí: `Por primera vez en mi vida me he reído haciendo derivadas´. Poco después recibí otro: ''Mi hijo de 12 años es autista y las matemáticas eran para él una pesadilla. Nos tropezamos con sus vídeos sobre decimales y lo entendió enseguida. No nos lo podíamos creer''. Imagínese –subraya Khan–, yo era analista de riesgos; no estaba acostumbrado a esto [se ríe]. Me hizo sentirme muy bien y decidí seguir». Ahora, seis años después, arropado por los grandes popes del negocio tecnológico, Khan piensa a lo grande: «Quiero ofrecer conocimiento de calidad sobre cualquier tema. Y gratis. Me gustaría hacer de la escuela un lugar divertido y eficaz, características que hoy no reúne».
Los vídeos que Khan realiza no son visualmente arrebatadores: su voz suena sobre un fondo negro a modo de pizarra en el cual sus explicaciones van traduciéndose en imágenes. Su estilo entusiasta y ameno, así como la entrega que pone en cada lección, es el factor que ha seducido a sus millones de seguidores. Es decir, la tecnología, para Khan, no es más que un vehículo bien aprovechado; sin talento comunicador, nadie le habría prestado tanta atención.
Internet aporta, en este sentido, un elemento de juicio inapelable. De entre toda la maraña de profesores y divulgadores que pueblan la Red, solo triunfan aquellos que enganchan con el alumno. «Hay mucha gente que, más que contenidos, ofrece un show –subraya Khan–. Otros saben mucho, pero aburren a las piedras. Supongo que conseguí aunar contenido y ritmo adecuados».
Esta criba, digamos, natural que se produce en la Red refuerza una de esas premisas educativas sobre las que cabe poca discusión: la clave de la buena enseñanza pasa por contar con buenos profesores. Este es, precisamente, uno de los puntos que a Ken Robinson le gusta subrayar. «Ya sea por Internet, a distancia o en persona, cualquier estudiante puede seguir un programa de estudios inadecuado –apunta–. Lo importante es que tus esfuerzos se enfoquen en la dirección correcta para sacar lo mejor de ti mismo, lo cual se consigue con una buena orientación. La tecnología es muy útil, pero sin buenos profesores que animen e impliquen a los alumnos seguimos igual».
«Implicar a los alumnos» es, para Robinson, otro de los conceptos que debe regir toda reforma educativa que se precie. Según él, nuestro sistema anula la individualidad al definir la inteligencia en función de las aptitudes académicas. «Deberíamos pasar –sugiere– de este sistema `industrial´ a uno ''agrícola'' donde el colegio ponga las condiciones para que nuestras capacidades puedan florecer».
Son ideas que enlazan con la teoría de las inteligencias múltiples elaborada por el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales Howard Gardner. Este psicólogo, investigador y profesor estadounidense entiende que cada persona posee talentos específicos y que estos determinan nuestro aprendizaje. «Puedes ser sobresaliente en matemáticas, de la media en idiomas y mediocre en dibujo –sustenta Gardner–. Todos poseemos fuerzas relativas en potencia, pero para desarrollarlas se necesita motivación, modelos, apoyos…». En opinión de Gardner, Robinson y un gran número de expertos, el sistema que trata a todos los alumnos igual no facilita el desarrollo de ese potencial. «Debemos despertar en los niños todo eso que está dentro de ellos», concluye Gardner."
Fernando Goita/Víctor Azevedo - XL Semanal
«La escuela es aburrida». «El mundo entero se está transformando, pero el sistema educativo no ha cambiado desde el siglo XIX». «El modelo del profesor que suelta la lección a sus alumnos y luego los examina bajo un patrón estándar ha caducado». Bajo estas premisas, expertos de medio mundo llevan años pensando en cómo adaptar las aulas al siglo XXI.
Un debate que, hasta hoy, no parecía estar aportando grandes cambios al modo en que aprenden nuestros hijos. El éxito de la Academia Khan –un proyecto que ofrece clases gratis en Internet, que acumula casi 140 millones de visitas y cuyos vídeos ya se utilizan en el programa escolar en varias escuelas de California–, sin embargo, parece haber agitado la discusión en el seno de la comunidad educativa.
El gran eje del debate es cómo hacer atractivos el aprendizaje y la enseñanza. Una misión en la cual las nuevas tecnologías están llamadas a jugar un papel decisivo. Proyectos como la Academia Khan o el del valenciano Juan Medina, cuyos vídeos(www.lasmatematicas.es) cuentan ya con más de 20 millones de visitas, así parecen demostrarlo.
Ni Khan ni Medina, en todo caso, cuyas iniciativas arrancaron en 2006, son pioneros en este campo. Tres años antes, el astrofísico Walter Lewin convulsionó la enseñanza de la física con demostraciones prácticas que colgaba en la web. En sus clases, Lewin dejaba que una bola de acero colgada de un péndulo se acercara a su mentón o que la corriente eléctrica fluyera por su cuerpo. Hoy, sus más de cien vídeos acumulan dos millones de descargas cada año.
La idea detrás de esta enseñanza abierta y compartida es sencilla: se graban las lecciones y se cuelgan al alcance de cualquiera en cualquier momento y en cualquier lugar. Las de Khan, por ejemplo, comenzaron a ser utilizadas en 15 escuelas de California al inicio del presente curso escolar. «Los alumnos –explica Khan–ven los vídeos en sus casas, pueden rebobinar, detenerse, ir hacia adelante, verlo las veces que deseen; la lección está así siempre a su disposición». Al día siguiente, en clase, comparten lo aprendido, resuelven dudas y se desarrolla la interacción entre el profesor y sus alumnos. «Todos aprovechan mejor el tiempo que pasan juntos –añade Khan– con ejercicios prácticos y actividades en grupo».
Este nuevo concepto se ha dado en llamar flip teaching (`darle la vuelta a la enseñanza´) y lo que propone en última instancia es invertir el método donde el profesor habla y los alumnos escuchan. Los mayores críticos del flip teaching, curiosamente, acusan a gente como Khan o Medina de ser demasiado tradicionales en su forma de enseñar. Los constructivistas, defensores del aprendizaje por descubrimiento, donde el alumno aprende las cosas por sí mismo para que así desarrolle su destreza para resolver problemas, no ven nada significativo en esta tendencia. Para este grupo, que promueve una revolución para que en las aulas domine la experimentación, lo que hacen Khan o Medina sigue siendo transmisión de conocimiento, no construcción del mismo.
Discrepancias aparte, la idea de que el modelo tradicional ha perdido validez despierta amplio consenso. Así lo cree Juan Freire, experto en cultura digital y ponente en el próximo Congreso Ciudadanía Digital, que acogerá San Sebastián los días 8 y 9 de mayo: «La educación se ha basado siempre en la transferencia de conocimientos del profesor al alumno –subraya–. Ahora, esta transferencia puede producirse de otras maneras».
Richard Baraniuk, fundador de Connexions, una pionera web de código abierto donde compartir, reutilizar, recombinar, interconectar y enriquecer libros de texto, conmocida ya como el `Napster de la educación´ asegura que, de hecho, en un aúla, a partir de la tercera fila el grado de atención decrece exponencialmente. «Si lo que quieres es contarle algo a alguien –argumenta Baraniuk– una clase-conferencia puede ser útil, pero si quieres que aprenda de verdad, su eficacia es relativa».
«Los niños de hoy –abunda el británico Ken Robinson, autor del Informe Robinson, texto clave sobre los retos de la educación en el siglo XXI– se están criando en el periodo de estímulos más intenso de la historia: Internet, móviles, publicidad, televisión… y son penalizados en la escuela cuando se distraen. Pero ¿de qué se distraen? Pues de cosas aburridas, casi todo lo que se les enseña en el colegio». Por eso, para Robinson, una de las premisas básicas que debe plantearse cualquier reforma educativa es no aburrir.
Khan es de los que han tomado nota de este principio. Así lo entienden, al menos, los millones de personas que han dejado sus comentarios de agradecimiento en su web. «Recuerdo –cuenta Khan– uno de los primeros que recibí: `Por primera vez en mi vida me he reído haciendo derivadas´. Poco después recibí otro: ''Mi hijo de 12 años es autista y las matemáticas eran para él una pesadilla. Nos tropezamos con sus vídeos sobre decimales y lo entendió enseguida. No nos lo podíamos creer''. Imagínese –subraya Khan–, yo era analista de riesgos; no estaba acostumbrado a esto [se ríe]. Me hizo sentirme muy bien y decidí seguir». Ahora, seis años después, arropado por los grandes popes del negocio tecnológico, Khan piensa a lo grande: «Quiero ofrecer conocimiento de calidad sobre cualquier tema. Y gratis. Me gustaría hacer de la escuela un lugar divertido y eficaz, características que hoy no reúne».
Los vídeos que Khan realiza no son visualmente arrebatadores: su voz suena sobre un fondo negro a modo de pizarra en el cual sus explicaciones van traduciéndose en imágenes. Su estilo entusiasta y ameno, así como la entrega que pone en cada lección, es el factor que ha seducido a sus millones de seguidores. Es decir, la tecnología, para Khan, no es más que un vehículo bien aprovechado; sin talento comunicador, nadie le habría prestado tanta atención.
Internet aporta, en este sentido, un elemento de juicio inapelable. De entre toda la maraña de profesores y divulgadores que pueblan la Red, solo triunfan aquellos que enganchan con el alumno. «Hay mucha gente que, más que contenidos, ofrece un show –subraya Khan–. Otros saben mucho, pero aburren a las piedras. Supongo que conseguí aunar contenido y ritmo adecuados».
Esta criba, digamos, natural que se produce en la Red refuerza una de esas premisas educativas sobre las que cabe poca discusión: la clave de la buena enseñanza pasa por contar con buenos profesores. Este es, precisamente, uno de los puntos que a Ken Robinson le gusta subrayar. «Ya sea por Internet, a distancia o en persona, cualquier estudiante puede seguir un programa de estudios inadecuado –apunta–. Lo importante es que tus esfuerzos se enfoquen en la dirección correcta para sacar lo mejor de ti mismo, lo cual se consigue con una buena orientación. La tecnología es muy útil, pero sin buenos profesores que animen e impliquen a los alumnos seguimos igual».
«Implicar a los alumnos» es, para Robinson, otro de los conceptos que debe regir toda reforma educativa que se precie. Según él, nuestro sistema anula la individualidad al definir la inteligencia en función de las aptitudes académicas. «Deberíamos pasar –sugiere– de este sistema `industrial´ a uno ''agrícola'' donde el colegio ponga las condiciones para que nuestras capacidades puedan florecer».
Son ideas que enlazan con la teoría de las inteligencias múltiples elaborada por el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales Howard Gardner. Este psicólogo, investigador y profesor estadounidense entiende que cada persona posee talentos específicos y que estos determinan nuestro aprendizaje. «Puedes ser sobresaliente en matemáticas, de la media en idiomas y mediocre en dibujo –sustenta Gardner–. Todos poseemos fuerzas relativas en potencia, pero para desarrollarlas se necesita motivación, modelos, apoyos…». En opinión de Gardner, Robinson y un gran número de expertos, el sistema que trata a todos los alumnos igual no facilita el desarrollo de ese potencial. «Debemos despertar en los niños todo eso que está dentro de ellos», concluye Gardner."
Fernando Goita/Víctor Azevedo - XL Semanal
miércoles, 9 de mayo de 2012
Nola irakatsi dizute gaur egun arte?
Orain arte metodo traidizionalari esker ikasi dut, hau da, irakasle bat ikasleei gaia emanez.
Txikia nintzenean, ingeleseko klasetan, adibidez, dena kantuz ikasten genuen, honela irakalseak uste zuen ikasten genuela baina nire kasuan ez zen horrela izan. Ez nuen ezer ulertzen eta irakasleak ez zuen ezer azaltzen. Musikako klaseetan, bestalde, gauza asko ere kantuen bidez ikasten genituen, baina zalantzaren bat izanez gero, maisuak klaseko ordutik kanpo bakarka dena azaltzen zigun.
12 urtetik aurrera irakaslea ikasle guztiei dena teorikoki azaltzen zigun. Askotan gauza asko ez genituen ulertzn eta bazeuden bi irakasle mota: zalantzak azaltzn zituenak eta azaltzen ez zituenak. Modu hau 18 urtera arte iraun zuen.
Unibertsitatean, aldiz, irakasleak asktasun handiagoa eman digu ikasle guztiei. Urte hauetan ikasten ari bagara guk nahi dugulako da eta, honen ondorioz, arazoren bat badugu ikasleak joan behar gara irakasleekin hitz egitera tutoretza orduetan.
Txikia nintzenean, ingeleseko klasetan, adibidez, dena kantuz ikasten genuen, honela irakalseak uste zuen ikasten genuela baina nire kasuan ez zen horrela izan. Ez nuen ezer ulertzen eta irakasleak ez zuen ezer azaltzen. Musikako klaseetan, bestalde, gauza asko ere kantuen bidez ikasten genituen, baina zalantzaren bat izanez gero, maisuak klaseko ordutik kanpo bakarka dena azaltzen zigun.
12 urtetik aurrera irakaslea ikasle guztiei dena teorikoki azaltzen zigun. Askotan gauza asko ez genituen ulertzn eta bazeuden bi irakasle mota: zalantzak azaltzn zituenak eta azaltzen ez zituenak. Modu hau 18 urtera arte iraun zuen.
Unibertsitatean, aldiz, irakasleak asktasun handiagoa eman digu ikasle guztiei. Urte hauetan ikasten ari bagara guk nahi dugulako da eta, honen ondorioz, arazoren bat badugu ikasleak joan behar gara irakasleekin hitz egitera tutoretza orduetan.
Zeintzuk dira zuek ondo ikasteko behar dituzuen baldintzak?
Ikasle bakoiza bere baldintza propioak behar ditu ikasterako orduan. Ez dago baldintza finjorik eta ikasle guztiak ez dute berdin ikasten.
Nire kasuan, adibidez, ezin dut musikarik edo zaratik gabe ikasi. Lehenik, liburuak, apunteak edo ordenagailua (behar badut) ateratzen ditut. Ondoren ikasi beharrkeo guztia irakurri eta ulertu egiten dun, gero dena azpimarratzeko. Azenik, azpimarratutakoa eskema moduan idazten dut koaderno batean.
Nahiago dut dena eskuz idatzia egotea eta ez ordenagailutik, ezin bait naiz ondo kontzentratu ordenagailu baten aurrean.
Nire kasuan, adibidez, ezin dut musikarik edo zaratik gabe ikasi. Lehenik, liburuak, apunteak edo ordenagailua (behar badut) ateratzen ditut. Ondoren ikasi beharrkeo guztia irakurri eta ulertu egiten dun, gero dena azpimarratzeko. Azenik, azpimarratutakoa eskema moduan idazten dut koaderno batean.
Nahiago dut dena eskuz idatzia egotea eta ez ordenagailutik, ezin bait naiz ondo kontzentratu ordenagailu baten aurrean.
lunes, 7 de mayo de 2012
Cyberbullyinari buruzko filmea
Cyberbullying izeneko filme honetan nexka baten arazkoak kontatzen ditu.
Nire ustez, hau bezalako pelikulak Institutoetan jarri beharko lituzkete. Badakit bullynari buruz pelikula ugari daudela, baina cyberbullynari buruz ere ikusi beharko lirateke. Gaur egungo gazteak ordu asko pasatzen dituzte Interneten eta pelikula hau egungo gazte askoren errealitatea da.
1. zatia:
2. zatia:
3.zatia:
4. zatia:
5. zatia:
6. zatia:
7. zatia:
Nire ustez, hau bezalako pelikulak Institutoetan jarri beharko lituzkete. Badakit bullynari buruz pelikula ugari daudela, baina cyberbullynari buruz ere ikusi beharko lirateke. Gaur egungo gazteak ordu asko pasatzen dituzte Interneten eta pelikula hau egungo gazte askoren errealitatea da.
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